Bailar Baja La Lluvia

Aprende a bailar bajo la lluvia

¿Cuantos de nosotros hemos salido de casa con la intención de llegar antes a trabajar y nos hemos encontrado en un atasco, o nos hemos puesto a lavar el coche y se ha puesto a llover? Ahora mismo estaréis recordando las mil y una  ocasiones donde la famosa ley de Murphy se ha  inmiscuido en nuestras vidas, pero y si os te digo que todo es cuestión de actitud ¿me creerías?

En nuestra vida queremos tener y mantener  el control sobre todo lo que nos rodea, el trabajo, la familia, nuestra pareja… queremos ser participes de todo lo que pasa y cuando no sucede lo que esperamos o lo que queremos, ese mundo deja de ser perfecto y se convierte en un mundo lleno de imperfecciones.

Esas “imperfecciones”, son contratiempos que nos afectan en la mayoría de las veces de manera negativa y que nos impiden ver las oportunidades que las rodean. Al estar tan centrados en querer controlarlo todo, perdemos la magia de disfrutar del momento, perdemos las oportunidades de crecer y sobre todo de fortalecernos.  Pero pensaréis, ¿qué tienen  de bueno los contratiempos? Más cosas de las que esperabas.

Nuestro mayor problema es intentar solucionar todos y cada uno de los contratiempos que nos suceden. Todos nos hacemos las mismas preguntas llegados el momento;  qué, cuándo, dónde, cómo y por qué, ¿por qué me ha pasado esto a mi, cómo he llegado a esta situación, qué he hecho mal, dónde estuvo mi error, cuándo falle..? Y,  ese es el problema.

Cuando intentamos contestar todas estas preguntas y no encontramos muchas veces las respuestas, tendemos a perder la energía, a desilusionarnos, a deprimirnos y a hasta abandonar. Creemos que somos los culpables de todo lo que nos sucede, nos encerramos en pensamientos negativos y caemos en la misma disyuntiva, todo va mal y no tiene solución.

La clave esta en que tenemos que afrontar por nosotros mismos estas circunstancias y ese descontrol. Son en esos momentos “imperfectos” donde tenemos que conservar las ganas,  mejorar la confianza en nosotros mismos y armarnos de paciencia. Porque de nuestra manera de afrontarlo y de nuestra actitud dependerá que lo superemos.

Por eso, pensar que si las cosas pasan es porque tienen que pasar, que de todo podemos aprender y que es,  en esos momentos,  donde nosotros  recuperamos nuestra ganas de continuar. Necesitamos de días grises en nuestras vidas, para reconocer los días soleados, necesitamos de la lluvia para poder ver el arco iris,  necesitamos “momentos imperfectos” para recuperar nuestra sonrisa .

Por eso  os invito a  sacar el chubasquero, a calzaros las botas de agua,  a saltar en los charcos, a  disfrutar de los días grises  y así  aprender a bailar bajo la lluvia.

 

 

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